La misoginia no es nada buena

De WikiNovela


La misoginia no es buena,
a pesar que tanto sustantivo como adjetivo son femeninos, (que mueren a martillazos en 1897, a manos de un amigo)
le dijo Macarena a Marta,
y luego Marta le dijo a Candelaria que la misoginia no era buena,
incluso a pesar de que tanto misoginia como buena son femeninos; (que mueren a hachazos en 1907, a manos de su sobrino)
entonces Candelaria le dijo a Guadalupe que la misoginia no era nada buena,
aunque las dos fueran palabras de género femenino; (que mueren a golpes de puño cerrado en 1917, a manos de su padre)
justo en el momento en el que Amanda le decía a Miguel que la misoginia no era nada, pero que nada buena,
incluso, y a pesar, de que la afirmación utiliza palabras de género femenino; (que mueren a machetazos en 1927, a manos de sus amantes)
y no paró ahí la charla, sino que poco más tarde el propio Miguel le dijo a Ricardo que la misoginia no era buena,
aunque misoginia, e incluso buena, son palabras de género femenino, y que son violentamente mutiladas en 1937 a manos de su madre y de su padre, y muertas más tarde en 1947 a manos de un tio carnal)
y Ricardo, un poco borracho, no quiso ser menos,
así que salió a la ventana
y gritó a pleno pulmón que, quieras que no, la misoginia no es cosa buena,
aunque misoginia, y cosa, y buena, fueran palabras femeninas (muertas a palos en 1947 a manos de sus compañeros actuales)
-las putas lo escucharon- (el día que Dios las bendijo como hizo con María Magdalena y desde entonces quedaron bajo la protección de la Virgen de Begoña)
entonces, justo entonces, y sólo entonces,
viendo a Ricardo ya completamente borracho, a punto de caerse por la ventana del séptimo piso de la casa que le hacía juego al edificio que estaba cerca de la Biblioteca de Bidebarrieta,
el mundo comprendió que la misoginia no sirve para nada bueno
-y lo transformó todo, en el preciso momento en que descubrió que la misoginia no era buena,
transformó el adjetivo buena, femenino, en bueno, que resulta masculino,
por lo que, en realidad, fue todo un ejercicio de misoginia y y de anti-misoginia (y de no-misoginia y de contra-misoginia y de post-misoginia y de basta-ya-de-misoginia y de una gigantesca fe en un futuro menos violento).
Al ver todo esto, el actual compañero de Marta, se animó a pedirle que se casara con él,
no tanto por el futuro en común,
sino para que la Wikinovela pudiera tener un final feliz
y una historia de amor
y unas cuantas perdices.
Pero Marta, cuando terminó de limpiar toda la sangre de los martillos, los machetes, los cerrados puños, las hachas, los palos y los cuchillos, le dijo que ahora tenía otros planes.