Pilar Calderón

De WikiNovela

Pilar Calderón había heredado de su famoso antepasado el gusto por los sueños, los príncipes desgraciados y los interfaces que, a veces, unen la realidad oscura con la ficción de Matrix. Como a la mayoría de los aficionados al Teatro Clásico, a Pilar le gustaba el interfaz del primer sueño de la noche; ese que es tan negro que ni los niños son capaces de soñar nada.

Cuando el restaurante le dejaba un rato de tranquilidad, le gustaba leer un libro que Ric Hardo Reis le había regalado cuando se marchó a Lisboa por lo del entierro. El libro se llamaba Contemplaçao carinhosa da angustia, y lo había escrito en portugués Agustina Bessa-Luís. De manera que a Pilar Calderón le gustaban muchas más cosas de las que, aparentemente, había heredado.

Llevaba años queriendo reformar el restaurante, años queriendo cerrarlo, años queriendo abrir otro al lado de mar del Norte para ir en verano... pero no hacía nada; porque si todo era un sueño negro, ¿quién pagaría las facturas de La Gran Fiesta? Pilar resolvía la angustia que le producían preguntas como ésta leyendo el libro de Agustina en portugués.

Todo gira, escribió Pilar en una servilleta antes de tirarla. Después comprobó que todo quedaba en orden y cerró la puerta de golpe.