Ricardo

De WikiNovela

Una mañana, al despertar, me sentí cansado. Algo me oprimía con fuerza el estómago. No tenía ganas de tomar el desayuno y me sentía mareado. Siempre había andado bien de salud. Ni siquiera recordaba el nombre del médico de cabecera.

Me esforcé por superar la desgana y busqué la cartilla del seguro. Cuando colgué el teléfono, tras pedir la cita, pensé que lo que estaba haciendo era algo nuevo.

El ambulatorio, cercano a casa, estaba lleno de personas que andaban de un lado para otro, o se sentaban un poco encogidas en los bancos desconchados de la sala de espera.

Yo me encontraba mal, sin fuerzas para fijarme demasiado en el entorno. A pesar de ello, observé las caras de las gentes que estaban a mi alrededor, y todas me parecieron serias, tristes y sobre todo, irrelevantes. Caras del montón. Sin nada que distinguiera unas de otras.

Por eso, cuando me tocó el turno y entré en la pequeña y clara habitación donde se pasaba la consulta, me sorprendieron primero unos ojos azules muy brillantes, y luego la gran sonrisa de la joven médico que se levantó para recibirme. Me pareció que no podía ser mayor que mi hija y de golpe me sentí aún peor.

-Buenos días, pase y siéntese... Soy la Dra. Alonso y estoy sustituyendo temporalmente a su médico de cabecera... Su ficha está muy vacía... No viene mucho por aquí... Dígame ¿cómo se encuentra...?