Todos

De WikiNovela

Todos, absolutamente todos estaban allí para dar cuenta de lo sucedido, o, por lo menos, para intentarlo. Eran de todas las razas, de todos los colores, incluso los rosas habían llegado esta vez; eran de todas las estaturas, de todas las edades y de todos los sexos. Todos los buenos y todos los mejores; todos los Alfa más y los Alfa menos. Los otros, los que ya no tenían ni nombre ni letra ni número, se habían autodestruido sin hacer apenas ruido; fue el día en que apareció aquella convocatoria extraña que, finalmente, les había reunido a todos allí. Lo sucedido era cosa larga de contar, pero tenían tiempo, las luces de Matrix se habían apagado y ya nada volvería a encenderlas. Había llegado el tiempo de la oscuridad y de los cuentos, un tiempo para consolar a Samuel. Sin prisa, todos, absolutamente todos se volvieron a mirar la primera aurora del nuevo tiempo... Fue, no cabe duda, la primera aurora oscura; pero fue bella, indescriptiblemente bella. Si alguno tuvo miedo, no dijo nada.

Nadie se daba cuenta, pero Ricardo seguía leyendo, sin necesidad de luz miraba el libro de Oteiza en aquel pasaje en el que el filósofo se pregunta:

_ "Un escritor que puede ya escribir, ¿qué tiene que decir?"
_ Todo radica en ese solitario ya_ dijo en voz alta Ricardo.

Dejó luego el libro a un lado y fue a reunirse con los otros que ya habían comenzado a preparar la bienvenida a la oscuridad.